domingo 20 de diciembre de 2009

Culta lencería

La foto es una de esas maravillas que uno encuentra en facebook, en este caso ofrecida por el paradigmático Javier Jiménez, que nos dice:
La sabiduría popular explora y descubre nuevas fronteras para descubrir nuevos nichos de mercado y nuevas líneas de negocio para la comercialización, en este caso, de lencería de batalla. Lo cual no está reñido, como se puede comprobar, con el fomento de la lectura. La foto proviene de un mercadillo mexicano.
Formidable, y sin comentarios.

viernes 18 de diciembre de 2009

Cultura gratis, según El Roto

Vía El País.

miércoles 16 de diciembre de 2009

Leer en tu móvil, campaña del Pacto Andaluz por el Libro

El Pacto Andaluz por el libro ha desarrollado una interesante inciativa de fomento de lectura en móviles. Lo que se ofrece gratuitamente son fragmentos (primeros capítulos, relatos, etc.), y la campaña, desarrollada por Dig ital Jokers y Dosdoce, va muy especialmente dirigidas hacia jóvenes. Son doce los títulos seleccionados, que podrán descargarse a través de la web del PACTO (www.pactoandaluzporellibro.com):
  1. Doce relatos de “Vivir Adrede”, de Mario Benedetti (Editorial Alfaguara)
  2. Primeros dos capítulos de “La mecánica del corazón” de Mathias Mathieu (Random House Mondadori)
  3. Primeros dos capítulos de “El nombre del viento”, de Patrick Rothfuss (Editorial Plaza & Janés)
  4. Primeros dos capítulos de “Bel”, de Care Santos (Editorial SM)
  5. Primer capítulo de “Perdona si te llamo amor”, de Federico Moccia (Editorial Planeta)
  6. Primer capítulo de “Tormenta sobre Alejandría”, de Luis Manuel Ruiz (Editorial Alfaguara)
  7. Primer capítulo de “El espíritu eterno”, de Elena Jiménez (inédito)
  8. Selección de diez “Rimas”, de Bécquer. Edición de Luis García Montero (Editorial Renacimiento)
  9. Selección de 20 “Fábulas en verso castellano”, de Samaniego (Biblioteca Virtual Cervantes)
  10. Primeros capítulos de “La isla de los espejos”, de Miguel F. Villegas (Editorial Aljibe)
  11. Selección de “Cantes flamencos”, de Antonio Machado Álvarez (Editorial Extramuros)
  12. Dos primeros capítulos de “Juanita la Larga”, de Juan Valera (Biblioteca de Andalucía)

La operativa de descargas es la siguiente:

  1. A través de la web del PACTO www.pactoandaluzporellibro.com, los lectores podrán acceder a los contenidos de la campaña.
  2. Al pinchar en la cubierta de cada uno de los doce títulos seleccionados los lectores podrán leer un breve resumen del libro, así como información sobre el autor, la editorial a la que pertenece esa obra y el contenido seleccionado para esta campaña.
  3. Para proceder a su descarga, los lectores tendrán que escribir en un recuadro su número de móvil.
  4. Existe un listado en la plataforma en el que aparecen todos los terminales de móviles compatibles para realizar la descarga sin problemas.
  5. Al cabo de unos segundos, los lectores recibirán en su móvil un SMS con un enlace a una dirección de Internet para proceder a la descarga del contenido seleccionado.
  6. En esta dirección es donde tiene lugar la descarga del contenido seleccionado.
  7. La descarga de dicho contenido es gratuita, pero puede existir un coste de conexión a Internet dependiendo del contrato que tenga el usuario con cada operadora. Recomendamos consultar a los lectores los costes de conexión de su móvil a Internet antes de proceder a la descarga.
  8. Sólo se permitirá una descarga por número de móvil.
Se procederá, además, al sorteo de 10 lotes de los 12 libros de la campaña en formato papel entre todos los usuarios que realicen una descarga en su móvil.

Interesante, sin duda, aunque echo en falta en la operativa y desarrollo de la campaña un método de participación que vincule al lector de estos fragmentos con las librerías o bibliotecas. Quizá en este punto los libreros deban y puedan realizar propuestas innovadoras para próximas campañas. Hay quienes ven con miedo estas iniciativas, y quienes las ven como oportunidades. Estemos atentos también a los datos de números de descargas que se produzcan para su análisis.

Por otro lado, y puestos a desmenuzar con espíritu positivo la iniciativa me llama la atención el limitado número de títulos ofrecidos y el condicionante de poder descargar tan sólo uno por número de móvil. En cuanto al procedimiento, puedo asegurarlo, funciona correctamente: yo ya he descargado y leído Cantes Flamencos...

"Suspiros de mi salgan
y otros que de ti saldrán,
si en el camino se encuentran,
¡Qué cosas se dirán!"

sábado 28 de noviembre de 2009

Animando a leer: Going West


Film for NZ Book Council Produced by Colenso BBDO Animated by Andersen M Studio (Vía Libreros)

viernes 27 de noviembre de 2009

Conversación con Ernesto Martínez, librero boliviano

Tengo la suerte de poder colaborar frecuentemente con el equipo de OBIE (Margarita Valencia, Martín Gómez y Pablo Odell). Así ocurrió durante la Feria del Libro de Bogotá y en Liber. En este último tuvimos la oportunidad de entrevistar a Ernesto Martínez (ver su blog Murmullo), gerente general de la librería Martínez Acchini, S.R.L., en La Paz, Bolivia. Me resultó muy interesante la claridad de ideas de Ernesto respecto a la relación de las librerías con la impresión bajo demanda. Estos dos vídeos, disponibles en la web de OBIEI, resumen la entrevista:


miércoles 25 de noviembre de 2009

Protección pública para los libreros, según Lorenzo Silva

Vía CEGAL, vía EFE, leemos esta información :

En la inauguración de la Feria del Libro Digital, celebrada en el marco del III Foro Internacional de Contenidos Digitales (FICOD), el autor de "El Alquimista Impaciente" ha sostenido que el libro físico y el electrónico pueden convivir porque ambos "representan mundos muy valiosos", pero ha pedido que en la nueva era digital no se pierda la importante labor de libreros y editores.

"Mi percepción es que el libro de papel y el digital van a tener que pactar y me parece un escenario muy enriquecedor", ha apuntado Silva, quien ha dicho que la industria editorial tiene un margen para adaptarse de manera inteligente al nuevo modelo tecnológico y evitar así la "guerra" que se ha producido en otros sectores, como el de la música.

El escritor ha reconocido que los soportes actuales del libro electrónico tienen "un trecho por andar" porque son "inmaduros", "insuficientes" y no presentan tanta utilidad como otros dispositivos utilizados para la digitalización de otro tipo de contenidos digitales.

Además, "mientras que todo el mundo utiliza un teléfono móvil, no todos leen un libro como bien sabemos, y menos en algunos países como el nuestro", ha reflexionado.

Para Silva, el libro físico propicia experiencias valiosas que aún no ofrece el electrónico, incluido el apego afectivo, por lo que no cree probable que el primero pierda todo su valor y desaparezca "de la noche a la mañana".

El autor de "La Flaqueza del Bolchevique" ha dicho que es "muy difícil" que el libro físico sea sustituido por un documento digital a la hora de hacer un regalo porque es "absolutamente impersonal". "Por lo menos yo no lo haría con mi mujer, no le regalaría un PDF con el último libro de alguien", ha sostenido.

Sin embargo, el escritor es consciente de que sin duda "cabe esperar un reparto entre el libro tradicional y el electrónico" que será creciente, aunque desconoce a qué ritmo (...)

La pregunta del millón es... ¿cómo se protege públicamente a las librerías? Son varias, en mi opinión, las vías, pero podría ser especialmente eficaz definir a las librerías como espacios culturales y actuar en consecuencia, de la misma forma y con las mismas consideraciones que se pueda tener hacia otros espacios como teatros, museos, o salas de arte. Utilizo el término "espacios", por aplicar también una perspectiva urbanística: las ciudades han de tener suficientes infraestructuras y dotaciones culturales, convenientemente repartidas por su geografía (centro, barrios y periferias). ¿Llegaremos tarde a esto?

jueves 12 de noviembre de 2009

Presentación de Si el corazón pensara, de A.R. Almodóvar


Puedes descargar la invitación aquí. El acto es público y de entrada libre.
Para conocer más sobre la obra puedes consultar nuestra entrada anterior: http://repisolibros.blogspot.com/2009/10/si-el-corazon-pensara-de-antonio.html

martes 10 de noviembre de 2009

Recomiendan los libreros (2)

Los libreros recomiendan es un blog que nos ofrece la recomendaciones de un buen número de libreros independientes de nuestro país. La última hornada de recomendaciones es esta:

Harmattan (Alianza) de María J. Rivera

Valentín Trilles (Valencia)



Un hombre vulgar (451) de Miquel de Palol

Manuel García Iborra, El Ejido (Almería)


El frío modifica la trayectoria de los peces (Grijalbo) de Pierre Szalowski

Mª Leandra Vilches, Granollers (Barcelona)
Librería Carbó


España, aparta de mi estos premios (Páginas de espuma) de Fernando Iwasaki

Javier M. (Pamplona)


Buñuel en el laberinto de las tortugas (Astiberri) de Fermín Solís


Tomás González, Cáceres

Lo que el día debe a la noche (Destino) de Yasmina Khadra

Pepe Guerrero, Málaga

Management a través del cine (wolters Kluwer) de Javier Fernández Aguado

Jesús Manuel Pinto, Madrid

Firmin (Booket/Seix Barral) Sam Savage


Óscar Sancho, Las Rozas (Madrid)

Librería Cultura

Un mundo de mamás (Comanegra) de Marta Gómez Mata



Cristina Lopez, Madrid



Pilotos, caimanes y otras aventuras extraordinarias (RBA) de Jacinto Antón

Juan Miguel Salvador (Alcalá de Henares, Madrid)


Las noches revolucionarias (El Olivo Azul) de Nicolas-Edme Rétif

Joan Flores, Barcelona
Llibreria La Llopa


El papel de mi familia en la revolución mundial (Minúscula) de Bora Cosic


Manuel García Iborra (El Ejido, Almería)
www.libreriasintagma.com


El factor humano (Seix Barral) John Carlin


¡Cuántas gotas en la ciudad! (OQO) de Eva Montanari


Mirar al agua (Páginas de espuma) de Javier Sáez de Ibarra



Xosé Antón Pedreira, Santiago de Compostela
http://www.librariapedreira.com/

Corazón de napalm (Seix Barral) de Clara Usón


María Natividad Montaño Corral, Jerez de la Frontera
http://www.librerialunanueva.com/



viernes 6 de noviembre de 2009

Inventar el libro, según Juan Villoro

Circula en Facebook este artículo de Juan Villoro, del que seleccionamos algunas frases pero recomendamos su lectura completa en El Malpensante. No tiene desperdicio. Me quedo especialmente con la sensación de alivio que muestra al disponer de una tecnología definitiva. También con la siguiente frase que somete muchos alegatos pro-ultratecnológicos al absurdo:Para quienes vivimos en tristes ciudades en las que se va la luz, el libro representa un motor de búsqueda que no requiere de pilas ni electricidad.

Inventar el libro
En tiempos en que los más pesimistas comienzan a especular sobre su pronta desaparición, ¿qué pasaría si volteáramos la historia y el libro impreso acabara de nacer?

¿Qué tan novedoso debe ser un invento? La importancia de un producto suele depender de su capacidad de sustituir a otro. La tecnología necesita contrastes; sus aportaciones se miden en relación con lo que había antes. El inventor es el hombre que llega después.

Lo nuevo existe en serie: es la última parte de una secuencia, requiere de algo que lo anteceda. Esto lleva a una pregunta: ¿podemos inventar hacia atrás? ¿Qué pasa si le asignamos otro orden a la historia de la técnica? (...)

Las pantallas son magníficas, pero les somos indiferentes. En cambio, los libros nos eligen o repudian.
Otras virtudes serían menos esotéricas. ¡Qué descanso disponer de una tecnología definitiva! El sistema operativo de un libro no debe ser actualizado. Su tipografía es constante. Eso sí: su mensaje cambia con el tiempo y se presta a nuevas interpretaciones.
Para quienes vivimos en tristes ciudades en las que se va la luz, el libro representa un motor de búsqueda que no requiere de pilas ni electricidad.Qué alegrías aportaría el inesperado invento del libro en una comunidad electrónica. Después de décadas de entender el conocimiento como un acervo interconectado, un sistema de redes, se descubriría la individualidad. Cada libro contiene a una persona. No se trata de un soporte indiferenciado, un depósito donde se pueden borrar o agregar textos, sino de un espacio irrepetible. Llevarse un libro de vacaciones significaría empacar a un sueco intenso o a una ceremoniosa japonesa.(...)
Las novedades deslumbran a la gente. El libro ya cambió al mundo. Si se inventara hoy, sería mejor.

jueves 29 de octubre de 2009

Si el corazón pensara, de Antonio Rodríguez Almodóvar

Del autor hemos hablado con frecuencia en este blog. Ahora nos presenta su novela Si el corazón pensara, ambientada en esa época gris y represiva en la que nos vimos atrapados en nuestra reciente historia. El libro acaba de llegar a nuestras manos, lo leeremos convencidos, por el carácter y capacidad del autor, de que intente y consiga poner a pensar a nuestros corazones.
En palabras de Julio de la Rosa, la obra es "una bomba de relojería resbaladiza para el lector". Del mismo modo, comentó que la obra gira alrededor de "un personaje demoníaco", explicando que es "como si Quevedo y Valle Inclán, borrachos, en un Madrid galdosiano intentarán ver en un espejo cóncavo los años del hambre". En definitiva, concluyó que la novela es "un desafío para el lector" (Europa Press).
En Alianza nos cuentan de la obra: Villanueva de las Águilas va atravesando los años grises de la posguerra entre las novenas de las beatas y la represión de los vencedores. En este pueblo sevillano Currito Domínguez vive con sus hermanas de las rentas familiares y de una tienda de ultramarinos beneficiaria del estraperlo. Su rutina vital se ve interrumpida cuando llega a sus oídos que Rosa, la Culona, quien le enseñó las primeras letras, ejerce de prostituta. Curro no puede aceptarlo y decide redimirla, para lo que contará con el coadjutor de la parroquia, las autoridades locales y un número de la Guardia Civil a quien se encomienda investigar qué pasa en el prostíbulo. El agente elabora un informe detallado de las «actividades» y clientes que frecuentan la mancebía, que va pasando de mano en mano hasta llegar al gobernador civil. Las intenciones de Currito se verán trastocadas cuando dicho informe se mezcla con los expedientes destinados a su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia. Si el corazón pensara no es una novela más de las que apuestan por la recuperación de la memoria histórica. Gracias a una prosa inusualmente rica, se adentra en los territorios de la sátira, la farsa y la tragicomedia, con la que va poniendo de relieve, a más de la crueldad, la espantosa vulgaridad del franquismo. El dominio de la tensión narrativa por parte de A. R. Almodóvar, capaz de convertir una peripecia insólita en una trama de alta tensión político-social (el caso llegará al temible cardenal Segura y al mismísimo Caudillo), hará que el lector experimente las emociones más extremas, entre la risa y el escalofrío, lo grotesco y lo sublime. Una fuerte dosis de erotismo libertario será el ingrediente secreto que acabará de armar este retablo de la injusticia, la rebeldía y la muerte, en aquella brutal reedición de la España de charanga y pandereta.
Antonio Rodríguez Almodóvar (Alcalá de Guadaira, Sevilla, 1941), es autor de una veintena de libros, entre ellos numerosos cuentos y relatos infantiles y juveniles. También es novelista, poeta, guionista de televisión y autor dramático. Ahora nos ofrece una nueva novela, editada en la prestigiosa Alianza Editorial.

miércoles 21 de octubre de 2009

Trama & Texturas nº9

Revista trama & TEXTURAS

Manuel Ortuño y Jose Mª Barandiarán (eds.). Precio: 11,54 €

Sumario:

01_Retacada Editorial
02_Carambola: Siempre que estoy a punto de publicar un libro, Mark Twain
03_Resbalamiento:
Esta cultura en esta crisis, Pedro A. Vives
Bienvenida la crisis, Guillermo Schavelzon
Falsos dilemas, Alejandro Katz
Tres crisis en una: el periodista cultural (y 2), Esteban Hernández
De cómo la digitalización ayudará al sector editorial a llegar al territorio del gran consumo, Ana Rubín y Felipe Romero
La edición académica: de texto a libro, Federico Ibáñez Soler
04_Cuadraje: El paseo de la Consolación, Íñigo García Ureta
05_Recorte:
Un “thriller” en diez capítulos, Robert McCrum
Ser libro, Adolfo García Ortega
El verdadero avatar del libro electrónico, Javier Candeira
06_Cabaña: Libros y blogs

jueves 8 de octubre de 2009

Saramago bloguero según Umberto Eco

Curioso personaje este Saramago. Tiene 87 años y (según dice) algunos achaques, ha ganado el premio Nobel, distinción que le permitiría no volver a producir nada porque, total, en el Panteón va a entrar en cualquier caso (el muy tacaño Harold Bloom lo ha definido como "el novelista más dotado de talento de los que siguen con vida... uno de los últimos titanes de un género en vías de extinción"), y le vemos escribiendo un blog en el que la toma con todo el mundo en general, atrayéndose polémicas y excomuniones de muchos sitios -a menudo no porque diga cosas que no deba decir, sino porque no pierde el tiempo en medir sus términos- y tal vez lo haga a propósito.

Pero ¿precisamente él? ¿Él, que cuida la puntuación hasta el extremo de hacer que desaparezca, que en su crítica moral y social no afronta jamás los problemas de frente sino que los rodea poéticamente bajo las formas de lo fantástico y lo alegórico, de modo que su lector debe poner algo de su parte para entender adónde quiere ir a parar; él, que -como en su Ceguera- hace que el lector viaje en una niebla láctea en la que ni siquiera los nombres propios, en los que tan parco es, dan una señal claramente reconocible; él, que en Ensayo sobre la lucidez efectúa una decidida elección política basándose en enigmáticas papeletas blancas? ¿Y este escritor fantasioso y metafórico viene a decirnos que Bush es de "una ignorancia abismal, de una expresión verbal confusa perennemente atraída por la irresistible tentación del puro despropósito", un cowboy que ha confundido el mundo con una manada de bueyes, un robot mal programado que confunde constantemente los mensajes que ha grabado en su interior, un mentiroso compulsivo, corifeo de todos los demás mentirosos que le han aplaudido y servido en los últimos años? ¿Y es este delicado tejedor de parábolas el que emplea palabras que no dejan lugar a la duda cuando define al propietario de la editorial que lo publica en Italia? ¿Y es ese ateo manifiesto, para quien Dios es "el silencio del universo y el hombre el grito que da sentido a ese silencio", el que saca otra vez a escena a Dios con tal de preguntarse qué pensará de Ratzinger? ¿Y quien, militante comunista (tenazmente aún), no duda en gritar que "la izquierda no tiene ni la más mísera idea del mundo en el que vive"? ¿Y quien se arriesga a una acusación de antisemitismo por haber criticado la política del Gobierno de Israel, olvidándose sin más, al sentirse tan airadamente partícipe en las desventuras palestinas, de recordar que no falta quien niegue el derecho a la existencia de Israel? Nadie tiene en cuenta, sin embargo, que cuando habla de Israel Saramago está pensando en Yahvé, "dios rencoroso y feroz", y en tal sentido no resulta más antisemita que anticristiano, dado que para cada religión intenta arreglar sus propias cuentas con Dios -que se llame como se llame en los distintos idiomas, le cae rematadamente mal-. Y que a uno le caiga mal Dios es sin duda motivo de ira furibunda contra todos aquellos que de él se sirven como escudo.

Si tuviera siempre en cuenta los pros y los contras, Saramago sabría también que hay maneras y maneras incluso en la invectiva. Cito (de memoria) a Borges que citaba (de memoria tal vez) al doctor Johnson que citaba el caso de un fulano que insultaba de esta manera a su adversario: "Señor, vuestra esposa, con el pretexto de que regenta un burdel, vende telas de contrabando". Saramago, por el contrario, no se anda con tantos cumplidos, es decir, dejándose de rodeos, en su actividad de comentarista cotidiano de la realidad que le circunda se toma la revancha de toda la vaguedad oblicua de sus fabulaciones.

Se ha hablado del ateísmo militante de Saramago. En efecto, sus polémicas no se dirigen contra Dios: una vez admitido que su "eternidad es sólo la de un eterno no ser", Saramago podría haberse quedado tranquilo. Su hastío se dirige contra las religiones (y por esa razón le atacan desde distintos frentes: negar a Dios es algo que se le concede a todo el mundo, polemizar con las religiones pone en discusión las estructuras sociales). En una ocasión, estimulado por una de las intervenciones antirreligiosas de Saramago, reflexioné sobre la célebre definición marxista según la cual la religión es el opio del pueblo. ¿Sería verdad que todas las religiones poseen esa virtus(La Repubblica, 20 de septiembre de 2001). adormecedora? Saramago ha azotado a las religiones como germen de conflictos: "Las religiones, todas sin excepción, no servirán nunca para acercar y reconciliar a los hombres; todo lo contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de una monstruosa violencia física y espiritual que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la mísera historia humana"

Saramago concluía en otra parte que "si todos fuéramos ateos, viviríamos en una sociedad más pacífica". No estoy seguro de que tenga razón, y parece como si indirectamente le hubiera contestado el papa Ratzinger en su encíclica Spe salvi, donde decía que es el ateísmo de los siglos XIX y XX el que ha provocado que "de tales premisas se hayan derivado las mayores crueldades y violaciones de la justicia".

Tal vez estuviera pensando Ratzinger en gente descreída como Lenin y Stalin, pero se olvidaba de que en las banderas nazis aparecía escrito Gott mit uns (que significa "Dios está con nosotros"), que falanges de capellanes militares bendecían los gallardetes fascistas, que se inspiraba en principios religiosísimos y se apoyaba en los Guerrilleros de Cristo Rey un culpable de tantas masacres como Francisco Franco, que religiosísimos eran los vendeanos en su lucha contra los republicanos, que católicos y protestantes se han masacrado alegremente durante años y años, que tanto los cruzados como sus enemigos estaban impulsados por motivos religiosos, que por razones religiosas se han encendido muchas hogueras, que religiosísimos son los fundamentalistas musulmanes, los terroristas de las Torres Gemelas, Osama y los talibanes, que son razones religiosas las que oponen a la India y Pakistán, y, para terminar, que fue al grito de God bless America como Bush invadió Irak.

Por todo ello se me ocurre la reflexión de que si tal vez la religión en ocasiones es o ha sido el opio del pueblo, más a menudo ha sido su cocaína. Creo que ésa es también la opinión de Saramago.

Escribo este prólogo porque creo tener una experiencia en común con el amigo Saramago, que es la de escribir libros (por un lado) y tener a mi cargo (por otro) una columna de crítica de costumbres en un semanario. Al ser este segundo tipo de escritura más claro y divulgativo que el primero, son muchos quienes me preguntan si lo que hago es trasvasar a esas breves piezas periodísticas reflexiones más ampliamente desarrolladas en los libros mayores. Qué va, contesto, es la reacción irritada, el impulso que lleva a la sátira, la estocada crítica escrita al hilo de la actualidad lo que proporciona más adelante el material para una reflexión ensayística o narrativa más extensa. Es la escritura cotidiana la que inspira las obras de mayor empeño, y no al contrario.

Y por eso yo diría que en sus breves escritos Saramago sigue alimentando su experiencia del mundo tal como desgraciadamente es, para revisarlo posteriormente con más serena distancia sub specie de moralidad poética. Y además, ¿realmente se muestra siempre tan airado este maestro de la filípica y de la catilinaria? Me da la impresión de que junto a la gente a la que odia está también la gente a la que ama, y así hallamos piezas afectuosas dedicadas a Pessoa (no es uno portugués en vano), o a Amado, a Fuentes, a Federico Mayor, a Chico Buarque de Hollanda, que nos demuestran lo poco envidioso que es este escritor y cómo sabe trazar de todos ellos delicadas y tiernas miniaturas.

Por no hablar de cuando el análisis de la actualidad roza temas (y aquí estamos de vuelta a los mayores asuntos de su narrativa) como los grandes problemas metafísicos, la realidad y la apariencia, la naturaleza de la esperanza, cómo son las cosas cuando no las estamos mirando. Y vuelve a escena el Saramago filósofo-narrador, ya no irritado sino meditabundo, e inseguro. Con todo, no nos disgusta tampoco cuando se enfurece. Resulta de lo más simpático.