lunes, 25 de agosto de 2008

El dia de la lechuza, de Leonardo Sciascia

En la plaza del pueblo siciliano de S., Salvatore Colasberna, socio de una pequeña empresa contratista y antiguo albañil, es asesinado cuando está a punto de subir al autobús que se dirige a Palermo. Los pasajeros se apresuran a huir, y nadie ha visto nada, o eso dicen. Pero las circunstancias de su muerte parecen cada vez más complejas y puede que la misteriosa desaparición del campesino Mendolìa guarde relación con el caso. El joven capitán de los carabineros de C., Bellodi, ex partisano procedente de la ciudad de Parma, será el encargado de llevar a cabo la investigación y de rasgar con su empeño el silencio plomizo de toda una sociedad. Sus lúcidas investigaciones pueden llevarle a un callejón sin salida o alejarle para siempre de sus ideales de justicia tras descubrir las graves implicaciones políticas y económicas del entramado mafioso que la omertà protege.

Comienza así:

…como la lechuza,
cuando de día aparece.
SHAKESPEARE, Enrique VI


El autobús estaba a punto de arrancar, retumbaba sordamente con repentinos carraspeos y espasmos. La plaza permanecía en silencio en el gris del alba, hilachas de niebla entre los campanarios de la Matrice: sólo el retumbar del autobús y la voz, implorante e irónica, del vendedor de tortas, «tortas calientes, tortas». El cobrador cerró la puerta, el autobús arrancó con un fragor de chatarra. La última ojeada que el cobrador echó a la plaza captó al hombre vestido de oscuro que llegaba corriendo; el cobrador le dijo al conductor «un momento» y abrió la puerta con el autobús todavía en marcha. Se oyeron dos estampidos secos: el hombre vestido de oscuro, justo cuando iba a saltar al estribo, quedó suspendido por un instante, como si una mano invisible le tirase del pelo; se le cayó la cartera de la mano y, lentamente, se desplomó sobre la cartera.


PVP: 12,50. Si te interesa reservarlo con un 5% de descuento pulsa aquí.
Editado por Tusquets.

1 comentario:

Javier Cercas Rueda dijo...

A estas alturas nadie puede sostener que la mafia no existe. Pero cuando Sciascia publicó en 1962 este libro valiente la cosa no era así. Los diálogos son buenísimos, las elipsis inteligentes y todo está contado con intensidad y pulcritud. ¿La justicia es un espejismo?