domingo, 26 de octubre de 2008

A vueltas con Liber

Recientemente leíamos en el blog de ConValor un comentario al artículo de Enrique Murillo en El País, en el que reivindica Barcelona como sede permanente para Liber: "(...)Siendo todo esto así, resulta cuando menos extraño que, si Barcelona es la capital mundial de la edición del libro español y catalán (si hablamos del libro de lectura corriente, de la lectura exquisita y de la lectura masiva), se siga celebrando la feria Liber un año en Madrid y otro en Barcelona. ¿No sería sensato que Liber se celebrara en Barcelona todos los años? ¿No habría que trasladar a Barcelona algunos organismos, para alejarlos de la pomada y acercarlos a la gente que trabaja en el sector? ¿No deberían tener sede barcelonesa los jurados de algunos de los premios nacionales de literatura? ¿No le gustaría la idea, desde la tumba, a Miguel de Cervantes, que nos recuerda que el fenómeno del que estoy hablando arrancó hace un montón de siglos en las imprentas barcelonesas?".

Por su parte, Txetxu, de ConValor, comentaba en su blog: "Personalmente si la ciudad catalana quiere correr con esa inversión sin sentido, por lo menos en su estructura actual libre es de hacerlo.
El hecho icerto es que el porcentaje principal del mismo está ocupado básicamente con presencia institucional y los grandes grupos editoriales. La diversidad se pierde en los espacios colectivos y otra, simplemente, ha ce su trabajo en los pasillos.
El año pasado tuvieron que dar por finiquitado el
Saló. Quizás éste sea también el camino para finiquitar el Liber."

Ahora, en Tökland leemos un intersante ánalisis de este asunto: "Murillo me perdone, sea Barcelona o Madrid mire usted, tanto me da. Yo añadiría una rotación menos bipolar, eso sí. ¿No hay ya otras ciudades en España de envergadura para acoger un evento así? ¿Bilbao, Valencia, Sevilla? ¿Por qué no Liber en Zaragoza? Si se rota, que se rote con ganas"Tampoco pienso que la cuestión sea, si se trata de una inversión con sentido o no, por lo menos en su estructura actual: habrá justificaciones para todo y de todos los gustos, y para unos estará bien y para otros no tanto ¡Yo digo que con la que se viene! ya haría bien el sector en reconsiderar en qué se gastan las pelas. Ni su estructura actual ni su sentido: hablo de algo tan sencillo como, “peña, la cosa viene áspera, continuamos en red.
Y la parte presencial de la cuestión, la parte negociante de persona a persona, de empresa a empresa, la fiesta vamos, el cotilleo y y los roces, enmárquense como un encuentro Liber, libertido, liberante, liberinoso, liberal,, anual claro, pre Frankfurt Buchmesse, pre Kosmópolis, pre Guadalajara, ora aquí ora allí que así queda más repartido, siguiendo más lógicas del gárketing (valor de marca, de concepto, de producto, de servicio) que de la inmobiliariez, que por fin ahora podemos decirlo con todas las letras: ¡con menos, y mejor, y en red, y con lo presencial más humilde, pero más cálido… sería otra historia!
Ya se sabe que la presencia institucional y los grandes grupos editoriales gustan de apabullar con su standerío, pues que lo hagan. Ya se sabe que la diversidad se pierde en los espacios colectivos (y cómo: he visto a algún editor pasándolas putas para encontrar hasta sus propios libros), y que otros, simplemente, hacen su trabajo en los pasillos. ¡Ay con el problema de las castas! Y aquí es donde radica la cuestión: pienso que para la próxima edición, el Bisnis Center, debería ser más grande, más confortable, sin que la gente tuviera que hacer colas a las horas punta para chequear su correo, que no se cabe hombre, que el café y las pastas son estupendo, pero que se han de poder hacer más cafeses. O sea, de sístole a diástole: si ahora tenemos los mismos mamotretos corporativos de siempre que ya cansan (y sus vertientes low cost & tourist) pero un centro de negocios del tamaño de un toilette, pasemos a toilettes corporativos, entorno a un centro embajador, agasajador, hiperconectado, estimulador de negocios editoriales. Pero que sigan habiendo pasillos, escapadas a comer pinchos, notels de hoches (como dice un amigo mío cuando su noche de hotel, sucede en otra habitación)."


Es decir (en mi opinión y en resumen), que el Liber tiene facetas distintas (mostrar oferta editorial, espacio de negocio y encuentro, espacio de actividad y debate) y a cada cual puede ofrecérse soluciones que mejore su actual situación; que el encuentro físico es necesario pero no necesariamente en el formato actual; y que los encuentros virtuales y las nuevas tecnologías podrían resolver algunos, no todos, de los problemas de Liber.

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