domingo, 9 de noviembre de 2008

Sobre el Gremio de Editores: elecciones en la FGEE

No es por meter el cuchillo en la herida y después girarlo, pero me llegan rumores de que la tensión en el Gremio de Editores de Madrid (GEM) ha llegado a tal punto que entre sus miembros circulan secretamente muñequitas de vudú (como las de Sarkozy) con la imagen de los adversarios asaeteadas de agujas. Si todo continúa igual, cualquier día los vemos en La noria ventilando trapos sucios ante Jordi González, ese meritorio intelectual que no cesa de abrir nuevos horizontes al periodismo (¿para cuándo un contra-Pulitzer a la basura?). Y no es el momento, la verdad. Ignoro si, como explica el maestro Estefanía, la crisis va a tener forma de V (caída y pronta recuperación), de U (recuperación más lenta) o de L (batacazo y letargo a largo plazo), pero, sea como fuere, la contracción del mercado ya está haciendo pupa al sector del libro. Pronto habrá elecciones a la dirección de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) y, en virtud de una absurda tradición, esta vez le toca al GEM proponer candidato, de manera que convendría que entre todos (incluyendo a las tres más poderosas editoriales de libros de texto de España) llegaran a un rápido consenso. Eso para empezar. Luego vendrá lo difícil, que es refundar la FGEE para que los territorializados gremios no sigan siendo más importantes que las personas y que el conjunto de la edición. La unidad del sector es lo que le da fuerza ante la Administración (y no sólo la central), de manera que a ponerse las pilas. En este sector abundan editores (género epiceno) con solvencia intelectual y autoridad moral que podrían contribuir decisivamente a que la FGEE -o como quiera que la llamen- emprenda un nuevo rumbo. Entre otras cosas porque el futuro presidente/a de la edición deberá pechar con importantes retos que van más allá de la contracción del mercado, y que tienen que ver, entre otras gravedades, con la edición electrónica y la revolución de la propiedad intelectual. Lo que necesita la FGEE es el mejor consejo directivo posible (sin "cuotas" paralizantes) presidido por una especie de Obama o Hillary que vuelva a ilusionar. Y mucho. (Manuel Rodríguez Rivero, Babelia)

Sobre este asunto leemos la opinión de Txetxu en ConValor: (...)Al mismo tiempo no se debe olvidar tampoco que cada vez es mayor el número de editores no asociados siendo predecible que al ritmo actual y siempre en función de los propios datos de los editores de aquí a dos años nos encontráramos mitad/mitad.

Interesante también la respuesta que en el mismo blog manifiesta Manuel Gil: (...)La situación del Gremio de Editores, tanto de Madrid como el nacional, es manifiestamente penosa, y debería mover a reflexión de manera inmediata a todos los editores agremiados. El problema no es la alternancia Madrid-Barcelona, que no deja de ser hoy en día algo parecido a unos restos de Atapuerca, el problema son los "usos y constumbres" que están sustentando esos procesos, y que en muchos casos son abiertamente preconstitucionales, por ejemplo el que el presidente sea alguien de un "gran grupo" o un mariachi apoyado por éstos. Mi reflexion es muy sencilla: por un lado hace falta modernizar la estructura y por otro, hy que desarrollar unos mecanismos electorales para que se puedan presentar editores que tengan "ideas", "discurso" y "programa".

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