sábado, 7 de febrero de 2009

Todo va bien, pero los editores se ponen en lo peor

Para editores, libreros y distribuidores todo va bien, así que... ¡tomemos medidas urgentes!. O eso se desprende del artículo de Javier Rodríguez Marcos en EL PAIS con el título

Los editores se ponen en lo peor

El ajuste de las tiradas y la reducción de títulos marcan la llegada de la crisis al libro

En resumen, leemos en el artículo:
  • El libro, barato y casi perfecto, parece la gran alternativa de ocio. 2008 fue boyante (¿¿¿¡¡¡!!!???)
  • Menos títulos. (...) El resultado de una oferta superior a la demanda era una burbuja en la que los libros apenas calentaban su sitio en las mesas de novedades. ¿Estalla la burbuja? Más bien, se desinfla. Algunas editoriales calculan que en los próximos dos años reducirán hasta en un tercio el número de novedades que publican.
  • Adiós al lujo. Los libros ilustrados y de gran formato, y, por tanto, más caros, fueron, de hecho, los primeros en notar la crisis. (...) Pero la austeridad va más allá. Salamandra ha decidido prescindir de la tapa dura en la mayoría de sus libros juveniles.
  • Los ejemplares justos. (...) Sólo se reimprimirán los títulos que realmente aseguren su venta. Todos temen al fantasma de las devoluciones. Mientras llega la mítica distribución por demanda (con el que las librerías funcionarían como las farmacias, sirviendo el género en 24 horas), el remedio está en ajustar las tiradas y tener agilidad para reimprimir. Contando con que se necesitan 15 días para devolver a la librería un título agotado, esa agilidad es la única forma de no dejar las los puntos de venta sin un título que esté funcionando a buen ritmo.
  • Un autor en su móvil. La presentación vespertina de un libro, con cocktail y padrino ilustre suele ser como una boda: una fiesta a la que sólo van los amigos. El rendimiento promocional, autores consagrados aparte, es muy bajo. Hace tiempo que las editoriales redujeron al mínimo esos festejos. Ahora le llega el turno a la versión matutina de presentación a la prensa. (...) De ahí la apuesta por soportes como Internet, los móviles y el llamado márketing viral, que se difunde casi ordenador por ordenador buscando lectores interesados en un género concreto.
  • Volver al fondo. La política de contención de las novedades puede ser la oportunidad para aprobar la asignatura pendiente del mercado español: el fondo de las editoriales. Castigados por un sistema que, para mantener su presencia en las librerías, obligaba a los sellos a producir nuevos títulos sin parar.
  • Mirar el bolsillo. Aproximadamente, un año. "Se ha convertido en el espacio natural para mantener el fondo".

1 comentario:

Carlos dijo...

La crisis llega a todos, y por supuesto a los libros, también.
Nosotros, como editores, acortamos las tiradas y los libros los seleccionamos con lupa, para no equivocarnos mucho, ya que las pérdidas pueden hacer tambalear, no sólo a las pequeñas, sino que las grandes pueden sufrir un revés en estos tiempos que corremos.