sábado, 21 de marzo de 2009

El mester de bloguería y la crisis por blo(g)queo

Leemos en Fuego con nieve, una curiosa entrada de Antonio Rivero: Los blogs, esa estafa. Dice así:
A veces me pregunto para qué sirven los blogs, y qué futuro tienen, y la observación me indica que poseen más de un paralelismo con la estafa de Don Bernard Madoff, ese ingeniero financiero al que se le ha caído la pirámide de los inversores. Porque los blogs que ocupan un puesto más alto en el escalafón -la veteranía es aquí un grado- se nutren gracias a los ejércitos de bisoños que se aprestan a hilvanar unas frases y decorarlas con unas imágenes robadas, y algún comentario adulador, para atraer la atención sobre sí mismos; pero como el número aumenta en progresión geométrica y el universo es finito, pronto no habrá lectores para todos, y sucederá como con la poesía, que son más los que la escriben que quienes la compran. Y como en la estafa de Madoff, los intereses no dan para todos.
No coincido con mi buen amigo Antonio, no del todo, aunque si comparto cierta percepción de escasez de contenidos e ideas en un buen número de blogs que circulan por la red. Y no coincido porque en el fondo la red es esto: lo que entre todos hacemos para todos (o para nosotros mismos). Cierto es que el exhibicionismo es frecuente en estos ambientillos culturetas, y que son muchos los que observan con ansia sus estadísticas y datos de visitas. Yo, en este blog, me muevo entre "a quién le importa lo que yo haga..." y "recuerda que eres mortal", como contaba meses atrás. En el fondo él mismo reconoce que su comentario pudo ser fruto de un blo(g)queo. Comprensible, a todos nos pasa.

Es curioso la de comentarios que suscitó esa entrada. Por ejemplo el de Juan Manuel Macías: "La blogosfera literaria, sencillamente, es un espejo y también un amplificador de la llamada "vida litearia", que es como el camarote de los hermanos Marx. La proverbial endogamia de la poesía española, sus habituales sectarismos, el tráfico de alabanzas, sus demonios y sus fantasmas, todo multiplicado por infinito y digitalmente democratizado.(...) P.D.: Y sin embargo, sigo pensando que hoy Altolaguirre y Prados hubieran abierto un blog llamado Litoral" . Y también el de Eduardo Flores "Recuerdo que en cierto blog, en que se planteaba debate similar, defendí el medio del blog elevándolo, tal vez hiperbolando -si me permiten el gerundio- lo que un futuro se pudiere conocer como "el mester de bloguería". Por lo que yo me digo "por qué no?". Y más que podemos leer en el muy recomendable blog Fuego con nieve, que me permite leer a su autor y me ha dado a conocer dos nuevos conceptos: mester de bloguería, y blo(g)queo.


3 comentarios:

Antonio Rivero Taravillo dijo...

En otro tiempo, y con más ídem, me hubiera dedicado a pergeñar panfletos sobre esto o contra lo otro. En este tiempo, y porque me escasea el ídem, me limito a dejar constancia de algunos estupores en el blog.
Como dices, es esta a la que te refieres la entrada que más comentarios ha suscitado en mi blog, con no pocos escritos de descargo de asiduos del género (ya es un género de géneros el blog). Muy curioso. Y también lo es que uno, a renglón seguido de haber expresado su melancolía, haya continuado dejando entradas (ay, ya no tan comentadas).
De lo que quizá me quejaba era de la dependencia que a veces observo en mí mismo del blog. Y así como a los escritores les asedia de vez en cuando el bloqueo, a los blogueros les acecha a menudo el blo(g)queo, como bien confiesa alguno de los que dejaron sus comentarios en la entrada. Por cierto, que no sé si en el resto de España o en las otras regiones del idioma se entenderá que "queo", el segundo término del blo(g)queo, significa, como se anunciaba en el título de la entrada, timo o estafa.
En cualquier caso, me parece sano remover un poco el cotarro y evitar las autocomplacencias.

Javier López Y. dijo...

¡No dejas de sorprenderme! Te aseguro que no había caído en el significado que escondía ese "queo". Me trae incluso recuerdos de infancia, de usos del lenguaje en patio de colegio: "vaya queo que tan'metío", que igual lo aplicábamos a regate futbolístico como a engaño en regla.
...y muy de acuerdo que estoy con la guerra a las autocomplacencias.

Carlos dijo...

Los blogs van en aumento y ahora parece que el que no tiene un blog, va un paso hacia atrás en el mundo de la comunicación. Se empezó con las páginas web (y las empresas que no estuvieran en la red estaban desfasadas), y ahora les pasa a los blogs. Y más concretamente para los escritores, que es una ventana para que puedan ver sus escritos y tengan muchos lectores, ya que antes no había estas herramientas para darse a conocer al mundo.
Yo lo veo bien, aunque se puede saturar el mercado (en japón se anuncian blogs en anuncios por televisión), y si llegamos a ese punto no habrá tantos lectores que puedan leernos. Ya veremos.