viernes, 29 de mayo de 2009

Algunas puntualizaciones sobre los contenidos digitales en las ferias del libro

Parece que se ha encendido cierta polémica en relación a la ausencia del libro electrónico en la Feria del Libro de Madrid. El tema, en primer lugar, es recurrente. Los medios de comunicación están volcando un extraordinario interés por estos asuntos; no hay artículo sobre el sector del libro o sobre la situación de este que no acaba en ello. El público lector muestra interés, más aún si en su vida ha tocado un eReader, que son los más de los casos.
Soy partidario, lo he manifestado en muchas ocasiones, de que el sector comience a tomar las riendas de lo digital, que se nos viene encima, y marque el 'tempo' de la presencia del libro electrónico, su producción y comercialización. En Madrid han decidido que aún no es el momento, impidiendo en su reglamento la presencia de este. Pero su director, Teodoro Sacristán se defiende: "Yo creo que se están utilizando mal los términos. Un libro es diferente a un formato electrónico. Nosotros no prohibimos nada. El reglamento lo único que dice es que no pueden participar en la Feria aquellos que editen en edición digital en Internet. Evidentemente lo que se llama libro electrónico sera un soporte que cuando los contenidos existan o se soliciten a la comisión organizadora se valorará." No le falta algo de razón.
La duda se centra en si las ferias deben esperar, o por el contrario deben promover la presencia de contenido digital
. Pero no olvidemos que las ferias se deben al sector del libro, y este, a día de hoy, es en papel. La pregunta sería: ¿por cuanto tiempo?
Por ahora, las peticiones para tener presencia en las ferias, o en algunas de ellas, vienen de las grandes empresas del sector de las nuevas tecnologías, que reclaman la participación en unos eventos a los que, hasta ahora, han sido ajenas. También de editoriales o librerías que se dedican exclusivamente al contenido digital. Comprendo que su entrada en las ferias del libro no podrá ser, en cualquier caso, como cualquier otro expositor, y que hay que controlar el proceso. Y digo controlar, no impedir ni retrasar. Sin embargo, comienza a haber editoriales que editan contenido digital, y librerías presenciales que desarrollan espacios de venta virtual. ¿Por qué un expositor librero 'tradicional' no puede aumentar su cifra de negocio en las ferias vendiendo también libros digitales? Quizá sencillamente porque las ferias aún no están preparadas tecnológicamente para ello (y es complicado). Quizá porque, a día de hoy, son pocos los que acudirían con su eReader a la feria para descargar en una caseta su eBook.
En conclusión, creo que lo que ha resultado llamativo en Madrid es, curiosamente, la prohibición. Quizá los conflictos gremiales en Madrid hayan abonado el campo de la polémica. Por las declaraciones de su director y por lo que sé de esa gran feria, no dudo que se adaptarán a ello. Pero no deben tardar, ni ellos ni ninguna feria. O el sector del libro se sube al carro de lo digital y toma las riendas o será arrollado por él (con sus potentes caballos multinacionales).
Para ser del todo justos, en la FLM09 no podemos decir que se esté ajeno a lo digital. Acudan si no a las jornadas 'Del Sinodal al Digital'. El debate está ahí.

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