domingo, 21 de junio de 2009

Discriminación positiva hacia las librerías en Pamplona

Hay formas de favorecer a las librerías, sin duda. Que la compra institucional se canalice a través de las librerías es comercialmente adecuado, éticamente correcto, y culturalmente necesario. La discriminación positiva, también en este ámbito, favorece al eslabón más débil frente al acoso de los más poderosos. Estos ya no son tiempos en los que pueda defenderse que al mercado hay que dejarle actuar sin controles: lo que está en riesgo es la calidad de la red de librerías. Y es más sencillo dejar a las librerías el espacio que comercialmente les corresponde que subvencionarlas para evitar su extinción. Además, es una cuestión de defensa de la competencia; el argumento utilizado por las instituciones pública para la compra directa es, siempre, el mismo: les sale más barato. La ley que establece el precio fijo del libro y regula los decuentos máximos es burlada habitualmente mediante descuentos encubiertos (a base de servicios de catalogación, material de regalo, etc.)
Digámoslo de forma clara: no existe una política clara de apoyo a las liberías por parte de las instituciones, y no existen unas prácticas comerciales de apoyo a la red de librerías por parte de las editoriales. ¿Será que en el fondo no existe una conciencia ciudadana de la necesidad que desde el punto de vista cultural supone la existencia de esa "red de librerías"? ¿Será que los libreros no estamos sabiendo argumentar y defender nuestro parecer?

Leíamos esta información en Diario de Noticias:

Los centros que decidan comprar los libros de texto incluidos en el programa de gratuidad en librerías recibirán una dotación económica superior (en concreto un 30% más) que los que opten por hacerlo directamente en editoriales o distribuidoras. Así lo confirmó ayer el consejero de Educación, Carlos Pérez-Nievas, durante su comparecencia parlamentaria a petición de NaBai, en la que anunció otra de las novedades que se pondrán en marcha el próximo curso: los escolares con necesidades educativas especiales recibirán 50 euros más por curso

(...)
NOvedades En su balance de este primer año y a la espera de ver cómo se desarrolla la devolución de los manuales, el consejero ha constatado que se han aumentado los centros públicos que por primer vez han optado por comprar a las editoriales directamente. Para evitar esta situación, que en opinión de Pérez-Nievas "desvirtúa el mandato parlamentario", se favorecerá a los centros que adquieren los manuales en librerías. Así estos centros recibirán 135 euros por cada alumno de 5º y 6º de Primaria y 235 para los de 1º de la ESO mientras que los colegios que compren directamente en editoriales o distribuidoras recibirán 94,5 euros para Primaria y 164,5 para ESO.

Otra de las novedades es que los escolares con necesidades educativas especiales recibirán 50 euros para adaptar sus manuales. Asimismo, el límite de aportación en función del número de libros elegidos será del 30% del total si sólo se compran 1 ó 2; el 60% si son 3 ó 4 y el 100% a partir de 5 o más libros. Por último, Educación anunció que quien no cumpla con las obligaciones de uso adecuado (no los entregan o lo hacen en malas condiciones) perderá su calidad de beneficiario.

crítica de nabai Los grupos destacaron el buen hacer del departamento mientras que desde NaBai MªLuisa Mangado criticó que conserve la posibilidad de comprar los libros directamente en las editoriales, aun con una menor partida, algo que incide en la "competencia desleal con el pequeño comercio".

1 comentario:

pablo dijo...

Nota para abrir el debate:
¡Breve y conciso!

Apenas arañado en nuestro medio, es este un tema neurálgico y no por impopular, menos urgente de tratar (tabú total y piedra de la discordia entre los distribuidores y libreros). Bien mirado, quizá sea el verdadero factor que mayormente ha contribuido a la asfixia y cierre de muchas librerías en Colombia y al desestimulo para su emprendimiento. La "perversa" práctica comercial de las ventas directas de las editoriales a diversas instituciones públicas y privadas (pan y pedazo debajo del brazo, como dicen), constituye el punto de quiebre de la cadena "natural" del libro, en la cual se colocaba a las librerías (y a los libreros) como último eslabón hacia el lector final. Aunque sea complicado y, en apariencia, dificil de lograr, es imperativo como librerías independientes comenzar a trabajar en la recuperación de estos espcios que "naturalmente nos corresponden", y que son bases fundamentales para nuestra futura supervivencia. Legitimar estas prácticas argumentando simplemente el factor económico inmediato que opera en la oferta que realizan directamente las editoriales, es decir, en la que las editoriales "trasladen" a las bibliotecas, el margen de descuento comercial que dan a las librerías, no sólo lesiona de manera inmediata y palpable el sector librero, sino que lleva inevitablemente a desconocer, a soslayar, la importancia de las librerías o los libreros como agentes culturales dinámicos, quienes a través de nuestra presencia en la atención a estas instituciones y bibliotecas siempre enriquecemos y ampliamos el abanico de posibilidades que inicialmente tiene el bibliotecario o docente en relación a las bibliografías específicas o complementarias disponibles en los circuitos comerciales, debido exactamente a nuestro cotidiano contacto con la bibliodiversidad existente en el mercado. De continuar por este camino no solamente cerrarán más pequeñas y medianas librerías, probablemente, sino que también veremos cómo parte importante de los exiguos presupuestos destinados a la compra libros en las instituciones, terminarán dilapidados en títulos o colecciones que probablemente no se correspondan con las mejores posibilidades de calidad de contenidos, incluso de precios. Mejor dicho, si por allá llueve, por aquí no escampa. Muy oportuno.

Sobran los argumentos: el librero amplia la perspectiva de los bibliotecarios, investigadores o docentes, gracias a su conocimiento de los títulos de las diversas editoriales en el mercado. El librero puede mantener un servicio información permanente con las bibliotecas que facilita la actualización de las colecciones de las bibliotecas. Nuestra tarea está centrada en la búsqueda de reconocimiento como agentes culturales activos en diversos escenarios de la sociedad y de las mejores condiciones y garantías para nuestra supervivencia ...etcétera, etcétera.

Pablo Daniel Arcila G.
Asociación colombiana de libreros independientes, ACLI. Presidente.
Librero de UN, La librería.
Universidad Nacional de Colombia